SALMÓN

Se podría escribir un tratado entero acerca de las virtudes de los ácidos grasos Omega 3. Una grasa esencial que además de proteger el corazón y el cerebro, ejerce tal acción antiinflamatoria que reduce el riesgo de sufrir una inflamación crónica. Comer salmón, uno de los alimentos más ricos en este lípido (grasa), ayuda a controlar ese tan silencioso como dañino estado de inflamación, que ni duele ni se nota, pero que se esconde detrás de prácticamente cualquier trastorno degenerativo: diabetes, obesidad, artritis, cáncer, Alzehimer, cardiopatías, síndrome metabólico…etc Los Omega 3, en concreto, favorecen la producción de unos potentes centinelas (los icosanoides), que mantienen ese proceso inflamatorio a raya. ¡Que no falten en tu dieta semanal).

AGUACATE

Cuida el aparato digestivo. Si tienes el estómago delicado, declara la guerra a todas las grasas con ujna excepción: el ácido oléico, la mayor parte en el aceite de oliva, el aguacate o las almendras. Aparte de ser el tipo de lípido que mejor se tolera, protege y desinflama la mucosa que tapiza el aparato digestivo, el aguacate es un alimento excepcional por más motivos. A diferencia de otras frutas, que apenas contienen Vit. E, ésta destaca precisamente por su riqueza en este antioxidante. Está claro, sumando su aporte en fibra, el ácido fólico y carotenos, convierte el aguacate en un escudo frente al cáncer de estómago, páncreas y colon.

POMELO

Es bueno para el hígado. Acostumbrarse al peculiar sabor ácido, amargo y dulce de esta fruta será más fácil si piensas en la multitud de ventajas que reporta su consumo. Los compuestos que dan al pomelo ese peculiar toque amargo son también los principales responsables de que sea tan beneficioso para el hígado (como otros alimentos amargos). Uno de esos activos, la naringenina, ayuda a que este órgano metabolice más fácilmente las grasas y los azúcares. Este cítrico también hace frente a varias de las molestias que sufren las personas que tienen un hígado sobrecargado. Entre ellas el cansancio, la falta de apetito, los problemas para digerir las grasas y el estreñimiento